El día de ayer mi noche de viernes se tornó más que en una fiesta de música house en una plática política.

Ya sabes, de esas fiestas en las que quieres arreglar el país.

“Deberían de hacer esto”, “deberían de bajar aquello”, “si el hubiera ganado estaríamos mejor”.

Comentarios de ese tipo que abundan en dichas pláticas.

Asemejo este tema como una partida de ajedrez -sí, me gusta jugar ajedrez-.

En la cual las piezas del tablero ya están muy muy avanzadas y no estuve ahí desde el inicio de la partida para mirar dicha estrategia y poder emitir una opinión crítica.

Me gusta mantenerme al tanto de lo que pasa en mi ciudad, en el país.

Cómo se mueven los caballos, cómo avanzan los alfiles, cómo se coronan los peones, cómo se defiende al rey y cómo la reina hace y deshace en éste ajedrez político.

Evito a toda costa hacer comentarios “es que está de la chingada”, “es que el pinche presidente” que escucho de la gente que cree saber de política.

Enfoquemos nuestra atención en lo que nos toca hacer como ciudadanos, como profesionistas y dejamos que el ajedrez fluya.

No creo que hagamos “jaque mate” al rey en una fiesta con música house.