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Muchas veces creemos que el entrenamiento hace única y exclusiva referencia a alguna actividad física.

Entrenamos para realizar un deporte, por ejemplo.

Lo que dejamos a un lado es que el entrenamiento va más allá de eso. Todas las actividades que realizamos es en lo que nos estamos entrenando a diario.

Si a diario comemos tacos vamos a estar entrenados para poder distinguir cuáles son los mejores de la ciudad. Si a diario leemos las noticias con Joaquín, con Carmen o con Chumel, vamos a estar entrenados a que lo que digan siempre será ley. Si a diario vemos memes vamos a poder distinguir sin dudar un poco entre cuáles son lo más graciosos o populares de la red. Si a diario escuchamos música electrónica vamos a poder distinguir cada beat por minuto que marca las diferencias en el género.

Va un ejemplo más puntual.

Si a diario mandamos mil seiscientos cuarenta y dos mensajes de texto en WhatsApp escribiendo “porqué”, “porque”, “por que” y “por qué” como nos da la chingada gana. ¿Cómo vamos a saber la diferencia entre cada uno cuando nos pidan redactar un documento profesional? Si a diario no tuvimos esa cautela en cuidar esa parte de nuestro entrenamiento.

“Pero Betito, la redes sociales no se toman en serio para escribir”.

Sí. Cada quien aprovecha como gusta cada cosa. Cada quien se entrena en lo que quiere.

Y tú, ¿en qué entrenas a diario?