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Hoy en día todo se define en que tanto sabes vender.

Vender productos, vender servicios, vender tus propias ideas.

Saber cuál es la pasión de alguien te permite saber qué tan buen vendedor es una persona.

Y para eso, existen 2 tipos de vendedores: thinkers y doers.

Te muestro un ejemplo de ambos.

“¿Cuál es tu pasión? Mi pasión es el fútbol, voy todos los domingos al estadio a alentar a mi equipo, quiero tener la bandera más grande del estadio.”

Perfecto. Si tiene una pasión. Una teórica. La vive pero no ejecuta. Thinker.

“¿Cuál es tu pasión? Yo juego, no soy tan bueno para los deportes, aún así, corro maratones.”

Genial. Una pasión práctica. Un ejecutor. Lo que dice lo cumple. Doer.

Las ventas son para doers, no para thinkers.

Hay pasiones sorprendentes que se pueden encontrar, como entrenar a tu hijo todos los fines de semana porque es muy malo para el fútbol, pero quieres lograr que sea bueno. O la pasión de seguir casado después de veinte años de matrimonio y hacer que tu esposa se enamore cada día más de ti.

Eso sí cuenta.

Comer, beber y dormir no.

Pregunta despiadadamente cuál es la pasión de alguien.

¿Tú qué vendes? ¿Qué te puedo comprar? ¿Cuál es tu pasión?